Este premio es un reconocimiento al deporte cubano

Ruperto Herrera recuerda con entusiasmo a sus compañeros, mientras que a su entrenador, Carmelo Ortega, lo considera el mejor de la historia del baloncesto cubano


Cuando en este 2019 la Liga Superior de Baloncesto ha tenido una mayor repercusión que la campaña precedente, y en estos momentos se disputan los play of finales en ambos sexos, uno de los mejores baloncestistas cubanos de todos los tiempos recibió la buena nueva de un premio que se le será entregado por su trabajo de décadas en favor del deporte de los aros y las canastas.

En junio venidero Ruperto Herrera Tabío, Presidente de la Federación Cubana de Baloncesto y Secretario del Comité Olímpico Cubano, sumará a su ya laureada carrera la Orden Olímpica, máxima distinción que concede el Comité Olímpico Internacional.

En su niñez practicó tanto atletismo como basket, pero el amor por las canchas lo impulsó hasta saltar 10 pies o 3.5 metros, para colocar los balones con sus propias manos dentro de los aros rivales. Con solo quince años integró la preselección nacional, y con 23 alcanzó la medalla de bronce olímpica en los Juegos de Múnich, en 1972.

 ¿Cómo recuerda a esa generación dorada del baloncesto cubano y, en especial, al entrenador que los llevó a conquistar la medalla el bronce olímpico?

A mis compañeros los considero como unos hermanos. Estuvimos más de una década compartiendo bien de cerca momentos alegres y tristes, de gloria y de dolor. A Pedro Cappé, Juan Domecq, Tomás Herrera Martínez, Conrado Pérez, Miguelito Calderón, Alejandro Urgellés… a todos los considero grandes atetas y grandes personas. Y de nuestro entrenador, qué te puedo decir. Él nos enseñó no solo a jugar, sino también valores que deben tener los seres humanos. Verdaderamente Carmelo fue como un padre para toda esa generación, y lo considero el mejor entrenador de baloncesto que ha tenido Cuba en toda su historia”.

Disímiles son las condecoraciones que ha merecido a lo largo de su carrera profesional, primero como deportista, luego como entrenador, y finalmente como federativo, pero qué de especial tuvo para usted ser exaltado al Salón de la Fama de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA), en el mismo grupo que el AS de esta disciplina, el legendario Michael Jordan.

 Para mí fue una tremenda sorpresa, debo confesarlo. Como atleta siempre entrené para hacerlo bien, para entregarle al equipo lo mejor de mí, y así salieron valiosos resultados, pero nunca imaginé que sería exaltado al Salón de la Fama de la FIBA, y menos junto a ese deportista sobrenatural que opacó a todas las estrellas que habían brillado hasta el momento en que le tocó jugar.

Ruperto Herrera considera que los resultados del baloncesto cubano alcanzará nivel continental para el próximo ciclo olímpico / Foto: Archivo.

En estos momentos se están efectuando los play off finales de la Liga Superior de Baloncesto 2019. ¿Cómo evalúa el estado actual del deporte de los aros y las canastas en el país?

 No es una sorpresa que nuestro baloncesto no está pasando por los planos estelares en los cuales estuvo en otras épocas. Sin embargo, considero que una nueva generación de jugadores está surgiendo con mucha fuerza y talento, y da esperanza para soñar con el regreso a la alta competición del baloncesto cubano, y esta Liga Superior lo ha demostrado, porque ha sido la mejor de las últimas tres ediciones.

¿París 2024?

Sinceramente, creo que no. París está muy difícil aún para nosotros. Primero debemos integrarnos al nivel regional, centroamericano y panamericano para después, de forma paulatina, aspirar a regresar a unos Juegos Olímpicos. Pero eso sí, para el próximo ciclo debemos mejorar los resultados a escala continental. La contratación nos ha ayudado mucho. Justiz en España, Jasiel en Argentina, y otros que también serán contratados en ligas foráneas, impulsarán al baloncesto cubano en los años venideros.

¿Y qué significa para usted, pasar a integrar la selecta lista de imprescindibles de nuestro deporte, que han merecido la Orden Olímpica del COI?

Es lo máximo que me ha ocurrido en mi carrera, para mí será un honor recibir esa distinción, que antes ya había recaído en varios de los mejores deportistas cubanos. Pero, lo más importante – asegura Ruperto con serenidad – es que dicho reconocimiento no es a la persona de Ruperto Herrera, sino al movimiento deportivo cubano y a la Revolución. Sin esta Revolución el deporte, y especialmente el baloncesto, no hubieran podido alcanzar tanto resultados para nuestro pueblo.

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