Generación espirituana empuja clasificación cubana del Polo para Santo Domingo-2026

En el pasado curso escolar, Ransel Hernández entrenaba en la EIDE Lino Salabarría. Para entonces…

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En el pasado curso escolar, Ransel Hernández entrenaba en la EIDE Lino Salabarría. Para entonces ya intuía su destino bajo los tres palos, dentro del agua: reflejos rápidos, manos firmes, mirada fija y varios sueños por cumplir en el campeonato nacional juvenil de ese año.

Allí sostuvo la valla cubana y firmó intervenciones decisivas: disparos contenidos, ángulos cerrados, ataques desvanecidos en sus manos. Cada parada fue también una declaración de crecimiento.

Es un atleta explosivo, aguerrido, fogoso, siempre con hambre de victoria. Lo entrega todo en cada juego, afirma el entrenador Jorge Luis Bernal, quien lo formó durante su paso por la EIDE espirituana.

En el torneo colombiano, el joven portero estuvo acompañado por sus coterráneos Neyler Companioni (atacante), Lázaro Valladares (atacante) y Yonatan Pérez (portero), quienes nadaron, presionaron y abrieron caminos hacia la clasificación, confirmando el peso de Sancti Spíritus en el polo acuático cubano.

Para la provincia es muy importante y, en lo personal, uno de los logros más grandes de mi carrera: tener a cuatro alumnos en un evento internacional defendiendo a Cuba, reconoce Bernal.

El impulso no se detuvo en la rama masculina. También en la piscina emergió Lía Arlenis Espinosa, firme en la defensa, cortando avances, anticipando jugadas y escribiendo su nombre como la primera espirituana en debutar internacionalmente en este deporte.

Son atletas jóvenes, de 19, 20 y 21 años. Vienen en ascenso y deben mantenerse luchando por asegurarse un puesto en las selecciones que, en definitiva, asistan a los Juegos de Santo Domingo, señala el comisionado provincial de polo acuático, Yuniel Orihuela.

La presencia de cuatro hombres y una mujer en las más recientes convocatorias del polo cubano confirma el liderazgo de Sancti Spíritus, provincia que domina el panorama nacional con la supremacía en los Juegos Escolares de 2024 y 2025, y en los campeonatos cubanos más recientes del sexo masculino en las categorías juvenil y de mayores.

Más que títulos, se trata de una generación que con la bola mojada ya empieza a escribir una historia.


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