El legendario trazado holandés dice adiós a la Fórmula 1. Zandvoort ocupa un lugar importante dentro de la historia de la máxima categoría del automovilismo: formó parte del calendario de manera ininterrumpida desde 1952 hasta 1985, regresó en 2021 y ahora, en 2026, se despide nuevamente del Mundial.
El pasado fin de semana vivimos un Gran Premio especial, con las gradas completamente llenas y la tradicional hinchada naranja acompañando al ídolo local, Max Verstappen. En la pista, una carrera dominical marcada por las tensiones y por estrategias que terminaron siendo decisivas.

Norris confirma el salto de McLaren
Lando Norris fue un digno ganador y confirmó que las actualizaciones introducidas por McLaren representan un paso adelante importante. El equipo británico volvió a demostrar que su evolución no se limita a un circuito determinado y que puede ser especialmente competitivo cuando la carga aerodinámica adquiere protagonismo.
Mercedes, aunque ve cómo sus rivales inmediatos se acercan progresivamente, pudo minimizar daños en Zandvoort. Russell consiguió la victoria en el Sprint, mientras que el domingo Antonelli terminó segundo y Russell tercero, asegurando un doble podio para las Flechas de Plata.
La carrera tuvo además un comienzo accidentado. La lluvia había hecho acto de presencia antes de la salida, aunque no durante la carrera, dejando la pista en unas condiciones que terminaron condicionando el comportamiento de los monoplazas. En la primera vuelta, Verstappen impactó contra el muro y el accidente provocó la bandera roja y una nueva arrancada.
En la segunda salida, el líder del campeonato, Kimi Antonelli, sacó la casta y tomó el liderato antes de llegar a la primera curva, posición que mantuvo hasta su primera entrada a boxes. Sin embargo, Mercedes no estuvo a la altura de McLaren cuando la carrera avanzó.
McLaren, por su parte, no solo confirmó la eficiencia de sus actualizaciones a partir de Hungría, sino que dejó ver un rendimiento particularmente fuerte en aquellos trazados donde la carga aerodinámica y el paso por curva son determinantes.
Piastri, la otra cara de McLaren
Pero si Norris brilló, Oscar Piastri fue la otra cara de la moneda. Una entrada tempranera a boxes, cuando su estrategia estaba planteada para aprovechar el rendimiento de los neumáticos duros, terminó arruinando su resultado.
El piloto australiano, que estuvo a punto de conquistar el campeonato la temporada pasada, ha visto cómo su rendimiento se ha venido abajo desde aquella victoria precisamente en Zandvoort. Las razones son difíciles de determinar.
¿Consecuencias? Las opiniones están divididas y las posibilidades abarcan al propio piloto, al comportamiento del coche o incluso al tratamiento dentro del equipo. Sin pruebas concretas, nadie puede asegurar cuál es la verdadera explicación.
Ferrari pierde una oportunidad con Hamilton
Ferrari tampoco pudo subir al podio. Un Virtual Safety Car en la penúltima vuelta terminó perjudicando las opciones de Hamilton, que buscaba alcanzar la tercera posición de Russell, cuyo rendimiento iba disminuyendo vuelta tras vuelta.
El anuncio del Virtual Safety Car en las pantallas obligó a Hamilton a levantar el pie del acelerador precisamente cuando tenía una oportunidad clara de adelantar. El episodio terminó siendo determinante.
Hamilton, además, cuestionó posteriormente la estrategia de su equipo y acusó a Ferrari de no dar órdenes a Leclerc para dejarlo pasar. En mi opinión, el piloto británico tenía razón: los segundos que perdió detrás del monegasco terminaron siendo decisivos y le costaron un podio que parecía al alcance de la mano.
Los neumáticos duros, el talón de Aquiles de Mercedes
Zandvoort también dejó al descubierto uno de los puntos débiles de Mercedes: los neumáticos duros.
Cuando Antonelli montó ese compuesto después de su primera parada, el Mercedes mostró poca adherencia en el eje trasero. Esa pérdida de rendimiento facilitó que Norris pudiera adelantar al líder del campeonato y conservar la primera posición.
Las Flechas de Plata dejaron ver esa debilidad durante buena parte del fin de semana. Sin embargo, el Sprint ofreció una imagen diferente. Russell, utilizando neumáticos medios, consiguió la victoria, confirmando que el comportamiento del Mercedes puede variar considerablemente dependiendo del compuesto utilizado.
Antonelli mantiene el liderato
Con los resultados de Zandvoort, el campeonato de pilotos mantiene a Kimi Antonelli en la primera posición. El italiano, pese a no haber ganado durante el fin de semana, sumó un segundo puesto el domingo y una cuarta posición en el Sprint del sábado y ahora su ventaja es de 59 puntos sobre su compañero de filas.
Hamilton iguala en puntos a Russell, pero ocupa la tercera posición por tener una victoria menos.
En el campeonato de constructores, Mercedes continúa dominando con autoridad y mantiene una ventaja de 87 puntos sobre Ferrari. McLaren permanece tercero, aunque ha recortado puntos a los de Maranello en las dos últimas carreras y ahora la diferencia se reduce a 75 unidades.
Son diferencias importantes sobre el papel, pero la realidad de la pista muestra una batalla mucho más equilibrada. Los tres equipos que encabezan el campeonato han conseguido victorias en los cuatro últimos Grandes Premios.
Una igualdad que puede decidirse por pequeños detalles
Otro elemento que demuestra la paridad entre los equipos punteros aparece en las sesiones de clasificación. En los cinco últimos Grandes Premios, la diferencia entre los cuatro primeros coches, es decir, los ocupantes de las dos primeras filas, ha estado por debajo de las seis décimas de segundo.
En el Sprint de Zandvoort la igualdad fue todavía mayor: la separación fue inferior a una décima.
Cuando las diferencias son tan pequeñas, cualquier detalle puede modificar completamente el orden competitivo. La puesta a punto, los neumáticos o las condiciones de la pista pueden convertirse en factores decisivos.
Y, precisamente por eso, Monza será una prueba especialmente interesante.
Monza, la gran prueba para McLaren
La expectativa está ahora centrada en Monza, el templo de la velocidad. La recta más larga, la que precede a la última curva del emblemático trazado italiano, mide poco más de un kilómetro. Por sus características, esto supone, en teoría, una ventaja para Mercedes.
Pero esa es precisamente la gran incógnita.
Después de Hungría, McLaren ha mostrado una notable superioridad en las curvas lentas, donde la carga aerodinámica tiene un peso fundamental. Ahora deberá demostrar si las nuevas características de su monoplaza también le permiten ser competitivo en las largas rectas y, sobre todo, si ha conseguido dejar atrás ese supuesto lastre de velocidad punta.
Monza será, por tanto, una prueba fundamental para determinar hasta dónde llega realmente la evolución de McLaren.
Antonelli, ante el desafío de su Gran Premio de casa
Otro de los grandes protagonistas será Kimi Antonelli. El italiano tendrá que cumplir una penalización por utilizar una quinta unidad de potencia, cuando el reglamento establece un máximo de cuatro.
La consecuencia será salir último en Monza.
Pero lo que inicialmente parece una desventaja puede convertirse también en uno de los grandes atractivos del Gran Premio. Antonelli llegará a su carrera de casa como líder del campeonato y tendrá que remontar desde el fondo de la parrilla ante su público.
Ferrari, mientras tanto, buscará la victoria en su circuito de casa, mientras McLaren intentará demostrar que sus dos triunfos consecutivos no son producto de las características particulares de los circuitos anteriores, sino la confirmación de un verdadero salto competitivo.
La verdad estará en la pista
Kimi Antonelli irá por la remontada, Ferrari pretende ganar en casa y McLaren quiere demostrar su poder después de dos victorias consecutivas.
Tres objetivos diferentes para un mismo escenario.
La verdad estará en la pista y será la bandera a cuadros la que, una vez más, dicte su veredicto.
