Cubanas sacan fuerzas para seguir en mundial femenino de balonmano

Cuba salió por segunda vez a la cancha de Porsche Arena, a lleno total, en…

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Cuba salió por segunda vez a la cancha de Porsche Arena, a lleno total, en el partido de fondo de la segunda ronda del grupo G, de la fase preliminar del Campeonato Mundial femenino de balonmano Alemania-Países Bajos.
Rival, Suecia, con su equipo lleno de figuras destacadas, las mismas que llevaron a su país al cuarto lugar por equipos en el pasado campeonato mundial, con sedes compartidas en Dinamarca, Noruega y Suecia.
Resultado, goleada y amplia ventaja desde el mismo comienzo del partido. Pero era lo esperado, así que las dirigida por el entrenador Jorge Coll y su equipo técnico, sabiendo la calidad técnica y fuerza de las jugadoras contrarias, salieron a la cancha con el propósito de hacer lo mejor ante un balonmano moderno y del más alto nivel.

El poder de las suecas

Suecia ganó 46–17 (25–9), ante  más de 5000 aficionados.

La victoria estuvo afincada en  la superioridad estructural y experiencia colectiva. Suecia llegó con un bloque muy consolidado —la mayor parte del plantel juega en grandes ligas-clubes europeos y el equipo mantiene la base del que fue 4.º en el Mundial 2023— eso se traduce en automatismos ofensivos y defensivos difíciles de remontar por un conjunto recién formado.

Sobresale el ritmo y transición (ataque rápido). El equipo nórdico explotó continuas recuperaciones-robos para convertir contraataques, obligando a Cuba a defender desordenada y a gastar piernas; mientras la ventaja en sustituciones y fondo físico amplificó este efecto.

Suecia mostró velocidad de pase y múltiple amenaza desde exterior, pivote y penetraciones centrales (rotaciones de lanzadoras de 9 m y uso efectivo del pivote), lo que llevó a porcentajes de tiro altos y a forzar faltas 7 m.

Entre tanto, la portera sueca y la organización del 6–0 (variando cerraduras y ayudas) elevaron el ratio de tiros errados y pérdidas de Cuba; unido a la presión física en el contacto, eso limitó las opciones claras de lanzamiento para la selección caribeña.

Mientras, las limitaciones de Cuba tienen sus bases en que la selección viajó con una mezcla de jugadoras de ligas europeas y 7 con poca o nula experiencia, que se unieron el mismo día del debut; esa disparidad condiciona cohesión defensiva, timing en ayudas y lectura colectiva de bloqueos-pivote.
A esto se suma falta de rotación y fondo físico que, cuando el rival acelera y obliga a repliegues rápidos, las líneas jóvenes pierden consistencia y cometen más pérdidas y lanzamientos precipitados.

Próxima parada

Las cubanas se verán ante las jugadoras de República Checa, el próximo lunes, en el partido final del grupo G de la fase preliminar.


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