Las selecciones de Cuba y Nicaragua jugarán este miércoles en el Estadio Yamil Ríos Ugarte de Rivas, en lo que será el tercer partido de la serie amistosa que desarrollan con miras al Clásico Mundial de Béisbol.
Para el desafío, la dirección cubana anunció como abridor al zurdo Yoennis Yera, lanzador de amplia experiencia con la selección nacional y con recorrido en varios circuitos profesionales del Caribe. Su salida forma parte de la estrategia del cuerpo técnico para continuar afinando roles y combinaciones, de cara a la conformación final de la nómina.

La gira cerrará el viernes 27 de febrero en el Estadio Nacional de Managua, donde saldrá al montículo el estelar zurdo Liván Moinelo (Halcones de Softbank), líder de la rotación abridora. El pinareño viene de firmar una temporada histórica en Japón, tras ser nombrado Jugador Más Valioso de la Liga del Pacífico y ser líder por segundo año en efectividad (1.46).
Según informó el entrenador de pitcheo Pedro Luis Lazo al sitio JIT del INDER, en el último encuentro también verán acción los relevistas Randy Martínez, Frank Abel Álvarez y Armando Dueñas.
En la capital nicaragüense entrará igualmente en calor el derecho Raidel Martínez (Gigantes de Yomiuri), protagonista de otra campaña sobresaliente en Japón, luego de encabezar la liga en juegos salvados con 46, cifra que iguala el récord para una misma temporada en la Liga Central. Raidel acumula 212 rescates desde su llegada a la NPB en 2018 y suma 418 ponches en 367.1 entradas de labor.

El enfrentamiento entre cubanos y nicaragüenses ha estado marcado por el equilibrio y el protagonismo del pitcheo. En el primer choque ambos elencos igualaron a dos carreras, mientras que en el segundo compromiso Cuba se impuso 3×1, apoyada en una efectiva labor desde el montículo, pese a conectar apenas cuatro imparables, frente a los diez logrados por sus rivales.
Más allá de los resultados, el énfasis del colectivo antillano ha estado en evaluar el rendimiento del pitcheo y la defensa, áreas que han sostenido al equipo en estos dos primeros encuentros, mientras se trabaja para que la ofensiva alcance mayor estabilidad y contundencia.
