Cubanos y nicaragüenses se verán las caras por tercera vez en el diamante este miércoles, cuando salgan a la grama del Estadio Yamil Ríos Ugarte, en la ciudad de Rivas. El duelo llegará cargado de lecturas tácticas tras dos partidos que han dejado señales claras en ambos bandos, dentro de una serie amistosa pactada a cuatro encuentros y concebida como banco de pruebas rumbo al Clásico Mundial.
Hasta el momento, el pitcheo ha marcado la pauta en un pulso donde el margen de error es mínimo. Luego del empate 2×2 en el choque inaugural y de la victoria cubana 3×1 en la jornada dominical, los antillanos han encontrado en sus lanzadores el principal sostén del rendimiento colectivo.
Prueba de ello es que, en 18.0 innings, el cuerpo de serpentineros ha sabido maniobrar en momentos de presión, aun cuando la defensa ha mostrado grietas y la ofensiva no termina de engranar con la contundencia deseada. El jonrón de Ariel Martínez en el segundo desafío es, hasta ahora, una de las acciones más determinantes del ataque cubano.
Nicaragua, por su parte, ha competido con orden y disciplina desde la lomita, pero ha pagado caro el descontrol puntual y algunos deslices defensivos, factores que inclinaron la balanza en el segundo compromiso, pese a una ofensiva de diez imparables que solo produjo una carrera.
Baker, la mano de la experiencia
Aun así, su capacidad para tensar los partidos y limitar el daño rival confirma que no se trata de un adversario cómodo, incluso en juegos de preparación. Tal vez ahí esté la mano del timonel pinolero, el estadounidense Dusty Baker, quien a sus 76 años dirigirá por primera vez una selección nacional en el Clásico Mundial de Béisbol, luego de una exitosa trayectoria en las Grandes Ligas que incluye tres premios al Mánager del Año de la Liga Nacional con los Gigantes de San Francisco y el título de la Serie Mundial con los Astros en 2022.
Anunciado Y Yera para el montículo
Para el tercer desafío, el zurdo matancero Yoennis Yera será el abridor por la selección antillana, que necesita centrarse en elevar la producción ofensiva y reducir las brechas defensivas, aspectos que, como ha reconocido el propio Germán Mesa, pueden resultar letales cuando el nivel competitivo se acerque al del Clásico Mundial. Más que el resultado, el valor de este partido —y también del que cerrará la serie el viernes 27 en Managua— estará en las respuestas que ofrezca el equipo cuando el ensayo empiece a parecerse, cada vez más, a la función real.

