Frederich Cepeda: 400 jonrones y una leyenda que todavía se escribe (+video)

La vida me ha dado la oportunidad de jugar todo este tiempo y con buenos…

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Hay momentos que necesitan apenas segundos para suceder, pero muchos años para construirse. El 17 de octubre de 2026, en el estadio José Antonio Huelga, el reloj avanzaba hacia las cinco de una tarde en la que el sol apenas iluminaba el terreno. La conclusión de la séptima entrada centraba la atención. En el box, el derecho avileño Diorlis Pérez; en el rectángulo de bateo, Frederich Cepeda. Frente a un lanzamiento, como tantas veces a lo largo de su extensa carrera, un poderoso swuing envió la pelota por encima de los límites del jardín central, a más de 400 pies.

Así nació otra de esas escenas destinadas a trascender en el tiempo. El Gallo Mayor acababa de conectar el jonrón 400 en Series Nacionales. Era apenas el cuarto bateador cubano que alcanzaba semejante cifra.

Frederich Cepeda Jr. junto a su padre desempeñándose juntos en la Serie Nacional de Beisbol 65. Foto: tomada de Face Book

«Bien contento. La vida me ha dado la oportunidad de jugar todo este tiempo y con buenos resultados aquí en la pelota cubana. Y realmente llegar a esta cifra es algo bien bonito«, confesó Cepeda después del juego, con la serenidad de quien no necesita elevar la voz para reconocer la dimensión de lo conseguido.

La respuesta no tuvo estridencias. Habló de una carrera extensa, de los años sobre el terreno y de la satisfacción por los resultados. Al recordar los jonrones 100, 200, 300 y ahora el 400, regresó a las palabras que mejor explican la magnitud de la empresa: tiempo y sacrificio.

«Créeme que en el béisbol que sea, donde sea, es bien difícil llegar a todas las cifras que uno ha llegado, y más de jonrones«.

Quizá esa sea una de las claves para comprenderlo. La leyenda no se gesta solamente en el instante en que la pelota abandona el terreno. También se edifica en los días sin aplausos, en la preparación, en la disciplina y en la capacidad de volver a colocarse frente al próximo lanzamiento.

«Hay que trabajar bien fuerte y hay que mantenerse saludable y enfocado en lo que estás haciendo. Es un juego que comienza con no dejar de entrenar ni un día«, añadió.

Con 400 cuadrangulares, Cepeda está a seis de superar los 404 de Omar Linares y los 405 de Lázaro Junco para ocupar en solitario el segundo puesto histórico de las Series Nacionales, una clasificación que encabeza Orestes Kindelán, con 487. Ese desafío deberá esperar, pues el espirituano viajará a República Dominicana para desempeñarse como entrenador de bateo del equipo Cuba sub-18 en el torneo panamericano.

«Me ausentaré unos doce juegos, me quedarán quizás 20 cuando regrese y creo que se puede hacer, pero no ando pensando en eso«, explicó.

La respuesta retrata al pelotero que convive con el hombre. Mientras los números anuncian nuevas fronteras, su atención vuelve al colectivo, a la posibilidad de avanzar como equipo.

«Lo que pienso es que los Gallos avancen y que pueda clasificar a los play-off«, precisó.

Cepeda tiene también a su alcance otro registro de enorme significado. Necesita anotar 17 carreras más para superar a Enrique Díaz, líder histórico con 1 638.

«Es bien difícil, ya no corro lo mismo que antes, tengo cierta edad ya, pero bueno, pienso en dar pasos seguros y, manteniéndome saludable, creo que se puede lograr«.

Hay otra cifra que resume la dimensión de su bate: 2 677 jits. Le faltan 23 para alcanzar los 2 700, una frontera inédita para los bateadores cubanos. Cada imparable lo acerca a una marca que, de concretarse, añadiría otro capítulo excepcional a su trayectoria.

A los 46 años, en su Serie Nacional número 28, y con ese brillante currículo Cepeda encuentra las razones para seguir jugando en aquello que permanece cuando las estadísticas dejan de contar.

«El béisbol siempre me ha gustado, simplemente eso, no hay más nada que eso«.

Su nombre aparece en la cima de los departamentos de partidos jugados, comparecencias al bate, carreras impulsadas, bases por bolas, boletos intencionales, veces que se ha embasado, carreras producidas, porcentaje de embasado, total de bases y extrabases. Es la obra acumulada de una carrera que atraviesa generaciones y que, desde la temporada pasada, comparte en el banco de los Gallos con su hijo, Frederich Cepeda Echemendía.

«Me gusta lo que hago y amo mi profesión. Sé que es bien difícil en el tiempo que estamos mantenerse jugando y quizás con los años que yo tengo, pero si me mantengo saludable y me permiten jugar y me permite el equipo hacer el trabajo que estoy haciendo, creo que puedo seguir activo«.

Frederich Cepeda es una leyenda viviente por lo que ha conseguido, pero también por lo que sigue ofreciendo. Su historia no pertenece únicamente al pasado ni a las estadísticas que algún día quedarán cerradas en los libros. Pertenece al presente, a cada turno que todavía puede disfrutar la afición, a cada batazo que abre una nueva posibilidad.


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