El equipo de Cuba comenzó con buen paso su participación en el Clásico Mundial de Béisbol al imponerse a Panamá (3-1) en el estadio Hiram Bithorn de San Juan, Puerto Rico, en un duelo donde el pitcheo y los batazos oportunos marcaron la diferencia.
En lo que constituyó la apertura de las acciones en el Grupo A, ambas selecciones conectaron 5 imparables, pero el conjunto antillano supo aprovechar mejor sus oportunidades ofensivas. La única pifia del encuentro -no tuvo consecuencias-, la cometieron los cubanos, quienes de forma general disertaron con el guante, sobre todo el antesalista Yoan Moncada.

El ataque cubano abrió fuego temprano. En la segunda entrada, Yoelkis Guibert largó un cuadrangular frente al zurdo Logan Allen, de los Guardianes de Cleveland, en un enfrentamiento de zurdo contra zurdo, donde el santiaguero conectó una línea por la raya del jardín derecho que salió del bate a más165 k/h y recorrió 347 pies (105 m), suficiente para dar ventaja mínima a los suyos.
Un episodio más tarde llegó el golpe decisivo. En conteo de 3-1, Moncada desapareció la pelota por el jardín izquierdo con un compañero en circulación. El batazo no solo amplió a tres la diferencia, sino que también rompió la racha negativa (11-0) con la que el jugador de los Angelinos llegó al encuentro. El ambidextro se paró a la derecha ante el abridor panameño, quien en MLB lo había dominado previamente (12-2) en enfrentamientos personales.
Trabajo excelente de los lanzadores
Ese respaldo fue más que suficiente para un sólido trabajo del cuerpo de lanzadores cubano, que limitó a Panamá durante casi todo el desafío.
El abridor Liván Moinelo, vigente Jugador Más Valioso (MVP) de la Liga del Pacífico del béisbol japonés, trabajó 3.2 entradas sin permitir carreras, con cuatro ponches y apenas dos imparables permitidos. El zurdo realizó 59 lanzamientos, 38 de ellos strikes, mostrando dominio desde el montículo.
Luego desfilaron por la lomita Yariel Rodríguez, quien lanzó 2.1 innings sin permitir hits y con tres ponches, Emmanuel Chapman (0.2 y una carrera), Darién Núñez (0.1) y Yoán López (1.0). El cierre estuvo a cargo del estelar Raidel Martínez, figura de la liga japonesa, quien retiró el noveno para asegurar la victoria.
La única anotación panameña llegó en el séptimo capítulo, cuando Leonardo Bernal abrió con sencillo frente a Chapman, avanzó a segunda por wild pitch, pasó a tercera tras roletazo de Leo Jiménez y anotó impulsado por imparable al jardín izquierdo de Johan Camargo.
En la ofensiva cubana, además de Guibert (3-1) y Moncada (3-1), destacó Ariel Martínez, quien conectó dos imparables en cuatro turnos.
Este fue el segundo enfrentamiento entre Cuba y Panamá en la historia del Clásico Mundial. El primero ocurrió el 8 de marzo de 2006, cuando los cubanos también festejaron en once entradas (8×6).
CUB vs COL
El próximo compromiso de Cuba será el domingo frente a Colombia, a las 12:00 del día, nuevamente en el Hiram Bithorn. Allí buscará seguir cincelando el camino para superar la fase de grupos, algo que ha conseguido en cada una de las cinco ediciones anteriores del torneo.


