El bullpen ha sido el hábitat de Yanielkis Duardo durante toda su carrera en Series Nacionales. Allí transcurrieron sus 13 temporadas y desde allí continuará trabajando en el campeonato recién iniciado. Es el espacio donde construyó una identidad como lanzador y una especialidad que lo convierte en el único cerrador sin aperturas entre los integrantes del exclusivo club de los cien salvamentos.
En sus primeras 322 apariciones acumula 518.2 entradas y promedia apenas 1.60 episodios por salida. Son cifras que retratan a un especialista en entrar al juego para resolver situaciones y, con el tiempo, convertir esa responsabilidad en una de las principales señas de su carrera.
Desde que llegué a los Gallos siempre me pusieron a trabajar de relevista y me fui ganando poco a poco el puesto de cerrador y hasta los días de hoy que aquí sigo dando triunfos al equipo.
Hay otra forma de mirar los 322 relevos que necesitó para incluirse entre los rescatistas centenarios. Duardo acumula 36 victorias, 28 derrotas, 100 salvamentos y 12 holds. En total son 176 decisiones como relevista; en 148 de ellas el 84 por ciento su actuación estuvo ligada directamente a un resultado favorable para los Gallos, ya fuera mediante una victoria, un salvamento o un hold.
Me hace muy feliz venir en esos momentos duros del juego y poder completar la tarea. A veces no es como yo quisiera, porque los rivales tienen un bate en la mano y poseen calidad; pero lo importante es preservar o darles la victoria a los míos. Hay que estar concentrado y leer al bateador que vas a enfrentar.

Duardo completó el centenar de rescates en los dos primeros juegos de la Serie Nacional 65, en el estadio José Antonio Huelga, frente a Camagüey. El 4 de octubre, ante la afición espirituana, consiguió el salvamento número 99 con dos entradas en blanco y tres ponches. Al día siguiente regresó a la lomita y, tras lanzar 1.1 episodios con una carrera limpia permitida, convirtió en realidad una cifra que durante años fue creciendo desde el bullpen.
La carrera no es tan fácil como la pintamos. Uno dice sí, ya 100, pero hay que recorrer bastante camino para poder obtener 100 ganados o 100 juegos salvados en Serie Nacional.
El primer salvamento había llegado mucho antes, también en octubre. El 30 de octubre de 2014, en el estadio Rolando Rodríguez de su natal Trinidad, Duardo dejó sin anotaciones a Santiago de Cuba durante tres capítulos para estrenar el casillero de los rescates. Doce días antes había inaugurado el de las victorias, en el Latinoamericano frente a Industriales, con relevo en el octavo y noveno episodios.
Ahora, octubre vuelve a dejarle una marca especial, no solo por los primeros peldaños de aquella carrera, sino también por un acontecimiento que Duardo coloca por encima de cualquier estadística.
Así mismo, el 15 de octubre nace mi hijo también, que es el regalo más grande que tengo en esta vida. Es el mes en que más felicidad he obtenido en mi vida.
Con los cien salvamentos, el derecho trinitario se instaló en el sexto puesto de la clasificación histórica. El líder absoluto es el artemiseño José Ángel García, quien inició la temporada con 335 rescates y es el único lanzador activo que supera a Duardo en este departamento.
De ahí que el logro tenga para el espirituano una dimensión particular: es actualmente el segundo cerrador activo con más salvamentos en Cuba.
Para mí es lo más grande que me ha podido pasar en mi carrera, ser el segundo cerrador activo que más salva en Cuba.
El siguiente peldaño histórico está apenas a un salvamento: los 101 que consiguió el pinareño Orestes González. Más adelante aparecen Yolexis Ulacia, con 122, y Duniel Ibarra, con 124, cifras que colocan a Duardo ante un nuevo horizonte si consigue mantener su producción desde el bullpen. Más distante se ubica el segundo lugar de todos los tiempos, ocupado por Danni Aguilera, de Isla de la Juventud, con 149.
Pero el propio Duardo prefiere que las próximas metas se construyan sobre el juego diario.
Lo más importante es seguir dándole triunfo a mi equipo y que el pueblo espirituano espere lo mejor de mí, que Yanielkis Duardo siempre va a estar trepando en la lomita dando lo mejor de él. Solo pienso en eso; es mi enfoque de futuro desde el juego diario. Después veremos hasta dónde puedo llegar.
Yanielkis Duardo no solo encontró en el bullpen un lugar de trabajo. Hizo de él su especialidad, su territorio y, con el paso de los años, el escenario donde fue construyendo una obra.
Los cien salvamentos son, hasta ahora, su pieza más grande.
