Boxeo cubano: Talento y retos por cumplir

El boxeo cubano vivió un 2025 de reconstrucción a cuanto a su escuadra nacional. Se…

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El boxeo cubano vivió un 2025 de reconstrucción a cuanto a su escuadra nacional. Se potenció la participación en los torneos profesionales, tuvimos representación en los dos mundiales del año, tanto el organizado por la World Boxing como el de la Asociación Internacional de Boxeo y además, un nuevo jefe de entenadores asumió las riendas de los Donadores de Cuba.

En el mundial de Liverpool nuestra representación quedó sin metales de oro, primera edición de estas citas en la que una delegación de la mayor de las Antillas no sube a lo más alto de podio, al menos una vez. Julio César La Cruz, Alejandro Claro y Erislandy Álvarez quedaron a las puertas de la final tras ceder en semifinales y terminaron en bronce.

La historia se repitió a mediados de diciembre pasado. Cuba se presentó con cuatro púgiles en Dubai, Emiratos Árabes Unidos, al mundial de la IBA. En esta ocasión solo Arlen López fue capaz de rescatar un tercer lugar.

La historia fue completamente diferente en cuanto a la incursión de nuestros boxeadores en el profesionalismo. Ha sido una inserción paulatina, con buenos resultados y éxitos organizativos en la acogida de este tipo de carteles en Cuba. La última experiencia fue en Varadero, el 29 de noviembre, donde de un total de 9 peleas siete tuvieron presencia cubana y en todas ellas los exponentes antillanos se llevaron el éxito, algunos de ellos debutando en estas lides. Además, Erislandy Álvarez retuvo la faja continental latinoamericana, Lázaro Álvarez hizo lo propio con la continental Americana y Yusnier Sorsano ganó la Faja Fedelatin.

Para el 2026 ya están programados tres carteles profesionales en Cuba e igual cantidad de boxeadores irán por la faja mundial profesional, Julio César La Cruz el primero de ellos.

Nuestra escuadra atraviesa un proceso de reconstrucción y esto es debido a la inserción de nuevas figuras en el equipo nacional, un lógico recambio, además Ulises Pouyot asumió la dirección técnica de los Donadores, en situación de Rolando Acebal, quien se desempeñó en este cargo por 17 años con resultados de altísimo nivel y que ahora pasará a ocupar la Jefatura De la Comisión Técnica Nacional, otra forma de seguir soportando al pugilismo cubano, pues como el mismo se define es un hombre de Boxeo.

En cuanto a las cuestiones que llevaron a que una nueva camada de boxeadores asumiera el protagonismo de nuestra selección nacional hay un motivo muy importante y en el que coincidieron tanto Acebal, como el Presidente de la Federación Cubana de Boxeo, Alberto Puig de la Barca y el Comisionado Nacional, Robinson Poll, cuando tuve la oportunidad de entrevistarlos casi acabando el año. Se trata de las salidas de la escuadra cubana de algunas de las figuras destinadas a ser los dueños de varias divisiones por al menos un ciclo olímpico y que no pudieron cumplir con este rol. Esto obliga a que segundas y en ocasiones terceras figuras tengan que dar el salto sin el fogueo Internacional que esos que ya no están fueron adquiriendo y que por cuestiones lógicas de presupuesto y estrategia sí habían recibido ellos.

Este salto generacional provoca que los resultados no sean tan rápidos como estábamos acostumbrados, además, esos mismos boxeadores que ya no representan a Cuba, en un gran porcentaje comienzan a hacerlo por otras federaciones, con entenadores cubanos en sus esquinas mayoritariamente. Cuba formó a esos talentos, los preparó e invirtió para convertirlos en pugiles de calidad internacional y ahora ese fruto lo recogen otros. En todo caso no es una justificación, solo una de las causas del retroceso de nuestro boxeo en el panorama foráneo.

El buque insignia de nuestras delegaciones continuará siéndolo, al menos en los próximos años. El trabajo no se detiene, la formación en la base se realiza con mucho esmero, el boxeo femenino ha tomado el auge que se esperaba tras su oficialización y en la parte alta de nuestro sistema pirámidal de alto rendimiento, los equipos nacionales también se labora sin descanso para retornar a planos estelares.

El 2026 trae nuevos retos, el primero de ellos clasificar con la mayor cantidad de púgiles a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Santo Domingo y en esa cita regional ganar todos los títulos a los que podamos aspirar.

Tengamos confianza en nuestro boxeo, no puede ser diferente con una disciplina que tantas glorias nos ha brindado y que de seguro continuará escribiendo en letras doradas en el libro de la historia del deporte cubano.

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