25 julio, 2021

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Duelo por la gloria entre toros y cocodrilos

Este sábado 11 de enero comenzará el play off final del campeonato cubano de beisbol número 59, con un duelo inédito entre toros y cocodrilos

La pasión de los cubanos regresará este sábado con una final inédita entre toros y cocodrilos. Los peloteros camagüeyanos no suben a lo más alto del podio hace 44 años, cuando representando a Ganaderos alcanzaron su única corona histórica. Por su parte, los yumurinos ganaron su último cetro en 1991, en final similar a la que ahora se avecina, cuando Henequeneros se agenció el título de la XXX Serie Nacional.

En aquella ocasión, Gerardo «Sile » Junco guió a los matanceros a conquistar la corona, en cuyo cuerpo de dirección militaba el hoy mánager, Armando Ferrer. Entretanto, Miguel Borroto obtuvo junto con los toros la segunda medalla de plata para la provincia en clásicos domésticos. Desde entonces, Matanzas ha obtenido dos segundos lugares y cuatro terceros, mientras que Camagüey solo ha subido al podio como medallista de bronce en par de ocasiones.

Para la caballería camagüeyana la prueba de valor fue el Coloso del Cerro, superada con creces ante decenas de miles de aficionados y un Industriales inspirado y combativo siempre hasta el out 27. Los agramontinos barrieron a los capitalinos 3-0, anotándoles al endeble picheo azul 19 carreras, con 31 indiscutibles y apenas tres errores a la defensa.

 

El toro mayor de la semifinal fue el veterano de experiencia en ligas estadounidenses y en la Liga Profesional de Japón, Leslie Anderson, quien impulsó a seis compañeros para el home. Foto: Boris Luis Cabrera/Cubadebate.

Mas, para los resucitados reptiles del pantano, el obstáculo era vencer al actual campeón nacional y lo consiguieron con contundencia. Tres choques a uno, los yumurinos hundieron en el fango a los leñadores gracias a una ofensiva desbordada de 24 anotaciones (16 permitidas), 43 imparables y un solo error, lo que demuestra la paridad y estabilidad del elenco en los tres departamentos del juego.

Según estadísticas del sitio oficial del beibsol cubano, para esta final Camagüey tiene como principal defensa el mejor cuerpo de picheo del país, único por debajo de cuatro (3.82) carreras limpias y máxima en ponches (486). Su talón de Aquiles fue el bateo: sexto lugar, con 287 de average. En la defensa también los toros quedaron últimos, con 972, pero mostraron entrega en la semifinal, materializando excelentes jugadas defensivas.

Por su parte, Matanzas posee como arma letal una sólida ofensiva, encabezada por varios peloteros de experiencia en ligas internacionales de calidad. Los matanceros finalizaron la etapa regular como segundos con el madero (300 AVE) — aunque primeros en cuadrangulares (86) –. Los discípulos de Armando Ferrer también culminaron la clasificatoria como segundos en picheo (4.10 CI), al tiempo que fueron los líderes absolutos a la defensa, con un soberbio 982 de average.

 

Yurisbel Gracial fue máximo impulsor de los matanceros con seis anotaciones. Foto: swingcompleto.

Los enfrentamientos históricos entre ambas selecciones favorecen con creces a Matanzas, 80 partidos ganados por 62 perdidos, en Series Nacionales. No obstante, en la contienda actual, finalizaron empatados con seis éxitos para cada uno.

El duelo está planteado. Los toros de la llanura buscarán el desquite de la derrota sufrida en 1991, ante aquella ejemplar selección matancera. Sin embargo, también se antoja la venidera final como coyuntura perfecta para la redención de unos cocodrilos que desde hace años deben a su afición un título de Cuba.

Pero, más allá de la victoria de uno u otro equipo, lo principal es perseguir el triunfo del beisbol cubano, cuando atentan contra la historia de nuestra pelota recientes decepciones en eventos internacionales (6to lugar Juegos Panamericanos de Lima y últimos en el grupo C del Premier 12-2019), afectaciones materiales para efectuar torneos internos, y la injerencia del Gobierno de Estados Unidos para impedir el desarrollo y actualización de nuestro deporte nacional, como la cancelación del acuerdo entre la MLB y la FCB y la imposibilidad de participar en la Serie del Caribe de este año.

Si los peloteros son protagonistas del empeño por alcanzar el éxito; si los cuerpos de dirección aplican estrategias consecuentes según las características de sus nóminas; si árbitros y organizadores garantizan la justicia y el orden del espectáculo, el público agradecerá haber vivido la final nacional número 59. La afición deportiva cubana necesita que gane su beisbol.