29 julio, 2021

Telerebelde

Canal de los deportes en Cuba

El primer subcampeonato mundial del voleibol (m) cubano

El 28 de octubre de1990 pasó a la historia del voleibol cubano como el día en que por primera vez una selección masculina de nuestro país alcanzaba un subtítulo mundial. Se materializaba la mejor actuación de equipos varoniles en justas del orbe, desempeño que sería igualado posteriormente en el año 2010.

Momentos del partido por el título del XII Campeonato Mundial/ Foto: FIVB

Un poco de historia previa

Después del Mundial de París´86 y los Juegos Olímpicos de Seúl´88, ambos dominados por Estados Unidos, sobrevino la retirada de varias de las estrellas que habían marcado el dominio norteño a escala universal durante ese lustro.

La Copa del Mundo de 1989 había puesto sobre la mesa la nueva correlación de fuerzas del voleibol masculino internacional, en la que se sumaban a los puestos de vanguardia nuevos equipos como Italia y Cuba.

En esa Copa una joven selección cubana, que venía consolidándose a pesar de su ausencia en Seúl, había demostrado su real fuerza cuando subió a lo más alto del podio, precisamente soportando la mayor oposición por parte del conjunto italiano, al que superó en un dramático partido en 5 sets.

El excepcional preparador argentino Julio Velasco había tomado las riendas del plantel transalpino y ya recogía sus primeros frutos, pues en ese propio año 89 sorprendió a todos con la corona en el Campeonato de Europa.

Entre mayo y julio de 1990, apenas unos meses antes de la justa del orbe, la escuadra azurra ratificó su liderazgo en la élite, al imponerse en la primera edición de un nuevo certamen que vio la luz: la Liga Mundial.

En esa lid no participaron los cubanos y tras los chicos de Italia se situaron los elencos de Holanda -otro que venía abriéndose paso con una nueva generación de jugadores-, así como Brasil y la URSS.

A continuación se disputaron los II Juegos de Buena Voluntad, en Seattle, Estados Unidos, y fue allí que los cubanos salieron al ruedo internacional por primera ocasión en la temporada de 1990, una desventaja con respecto al resto de sus contrincantes.

En una justa en la que estaban presentes los mejores planteles del mundo, los nuestros tropezaron en semifinales con el conjunto soviético, pero en general el rendimiento fue catalogado de positivo.

De ahí viajaron a la fuerte Copa Savín, en la URSS, y lograron superar otra vez a los italianos.

Todo estaba listo para el Mundial y existía la certeza de que, a pesar de la gran paridad entre varios de los contendientes, se podía aspirar a una medalla, lo cual no ocurría desde el bronce alcanzado en 1978.

Joel Despaigne, la gran bujía ofensiva del equipo cubano/ Foto:FIVB

Radiografía de la primera fase del Mundial

Cuba había quedado ubicada en el grupo D de la ronda preliminar, con escenario en Brasilia.

El debut ocurrió el 18 de octubre contra Bulgaria y las tensiones subieron a su máximo nivel.

Con el liderazgo del gigante Lubomir Ganev, los balcánicos dominaron los dos primeros sets 15-10 y 15-8, obligando a los nuestros a venir de abajo para revertir lo que parecía una inesperada derrota. Finalmente se impusieron en los parciales siguientes 15-10, 15-11 y 15-10.

Al día siguiente se superaba sin complicaciones a Camerún, el rival más fácil de la llave, y a continuación,  inexplicablemente para muchos, se concluía esta primera fase con victoria en sets corridos sobre Italia  (15-13, 15-9 y 15-8).

El sistema establecido en ese Mundial preveía una jornada en la que se enfrentaban los líderes de cada grupo, solamente para establecer el pareo con vistas a las siguientes etapas.

A Cuba le correspondió enfrentar a los anfitriones de Brasil (ganadores de la poul A) y otra vez el juego se complicó sobremanera, al perderse cerradamente las dos mangas iniciales 13-15 y 16-17.

Nuevamente el coraje de los cubanos salió a flote para vencer consecutivamente 15-8, 15-8 y 15-10 a un elenco que impresionaba, con hombres como Marcelo Negrao, Giovane Gavio, Paulo André Da Silva (Paulao), Mauricio Lima, Antonio Carlos Gouveia (Carlao) y Alexandre Samuel (Tande), todos titulares del conjunto que dos años después sería campeón olímpico en Barcelona.

Raúl Diago, pasador titular de la selección cubana en aquel Mundial/ Foto: FIVB

Continuaron las tensiones en la etapa concluyente

En cuartos de final el rival sería Holanda, con sus astros Ron Zwerver, Henk-Jan Held, Martin Teffer, Ronald Zoodsma, Avital Selinger, Edwin Benne, Peter Blange y Martin Van der Horst. Y por tercera ocasión la decisión llegó in extremis.

Los tulipanes lograron tomar ventaja 2-1 y en el cuarto segmento varias veces tuvieron el match point en sus manos, antes de que viniera una rebelión antillana para dominar el parcial 17-15 y luego el tie break 15-9.

Un poco más calmada fue la semifinal frente al peligroso elenco de la URSS. La pizarra definitiva reflejó un 3-1 favorable, con tanteadores de 7-15, 15-12, 15-9 y 15-11.

El potente colectivo en el que brillaban Dmitri Fomin, Oleg Shatunov, Andrei Kuznetsov, Alexander Shadchin, Evgueni Krasilnikov, Igor Zaitsev, Yaroslav Antonov y Yuri Cherednik esta vez fue dominado.

Mientras, por la otra parte del organigrama los italianos dejaban en el camino a los anfitriones brasileños en 5 dramáticos sets (15-13 en el tie break), quedando todo listo para la disputa del título.

Lázaro Beltrán, uno de los jugadores de más experiencia en aquel conjunto cubano/ Foto: FIVB.

La gran final

Aquel día en el Maracanazinho de Río de Janeiro cubanos e italianos salían al combate con ilusiones similares.

Ninguno de los dos tenían en sus vitrinas trofeos de campeones del mundo.

A pesar de los pesares, los cubanos llegaban invictos, y la victoria previa alcanzada en la fase de grupos imprimía optimismo.

Pero en el deporte -y en la vida en general- todos los días no son iguales. Y esta vez la realidad fue otra y la victoria sonrió a los italianos, quienes después de ceder en el set inicial 12-15 tomaron totalmente el control de las acciones y se impusieron 15-12, 15-6 y 16-14 a un equipo cubano que estuvo todo el tiempo al remolque.

La nómina que alcanzó aquel histórico subtítulo mundial la integraron Joel Despaigne, Raúl Diago, Idalberto Valdés, Lázaro Beltrán, Félix Millán, Abel Sarmiento, Ihosvany Hernández, Ricardo Vante. Rodolfo Sánchez, Lázaro Marín, Manuel Torres y Freddy Brooks, bajo la dirección de Orlando Samuels, José Antonio Rojas y Raúl Vilches

Idalberto Valdés en acción contra el equipo italiano en la final/ Foto: FIVB

Los campeones de Italia fueron Paolo Tofoli, Andrea Zorzi, Andrea Gardini, Andrea Luchetta, Lorenzo Bernardi, Luca Cantagalli, Andrea Anastasi, Marco Bracci, Ferdinando de Giorgi, Andrea Giani, Marco Martinelli y Roberto Masciarelli

La rivalidad entre cubanos e italianos continuaría durante toda la década de los años 90, período en el que ambos elencos fueron protagonistas en los principales certámenes del calendario internacional.