La lucha volvió a responder a su condición de uno de los principales soportes históricos del deporte cubano en los Juegos Centroamericanos y del Caribe. En Santo Domingo-2026, la delegación antillana encabezó el medallero de esta disciplina con 10 títulos y cinco medallas de bronce.
Venezuela, con 3-4-7, terminó como el perseguidor más cercano, seguido por México (1-5-3), República Dominicana (1-3-4), Colombia y Puerto Rico (1-2-4) y Honduras (1-1-1). Bahamas consiguió una plata, mientras Guatemala y Panamá sumaron dos bronces cada una.
El resultado general confirma la fortaleza de la lucha cubana en el ámbito regional, aunque el análisis por estilos permite apreciar una realidad más matizada: diez coronas representan una actuación dominante, pero también cinco títulos menos que los conquistados en San Salvador-2023. El balance, por tanto, combina la reafirmación del liderazgo con algunas señales que merecen atención.
El listado oficial de medallistas de los 18 eventos disputados confirma la distribución de los podios en los tres estilos y la composición de la cosecha cubana.
Greco: cuatro oros, una sorpresa y un sustituto que cumplió
La lucha grecorromana aportó cuatro medallas de oro y una de bronce. De las seis divisiones en disputa, Cuba llegó al podio en cinco y solo quedó completamente al margen de las medallas en los 77 kilogramos.
Los títulos correspondieron a Kevin de Armas, en los 60 kg; Yonat Véliz, en los 67; Daniel Gregorich, en los 87; y Oscar Pino, en los 130 y el sorpresivo bronce de Gabriel Rosillo en los 97 kg.
Uno de los pasajes más significativos de la actuación cubana estuvo protagonizado por Yonat Véliz. El joven llegó como sustituto de último momento del campeón olímpico y también medallista de bronce estival Luis Orta, imposibilitado de competir debido a una enfermedad. Lejos de acusar la responsabilidad de reemplazar a una de las principales figuras de la delegación, el pinareño respondió con un título.
Su victoria constituye, quizás, uno de los elementos más alentadores del torneo para la lucha cubana: la capacidad de encontrar respuesta en un atleta que debió asumir inesperadamente una responsabilidad mayor y terminó cumpliendo.
La principal sorpresa, sin embargo, llegó en los 97 kilogramos. Gabriel Rosillo, bronce olímpico en París-2024, debió conformarse con el tercer lugar tras ser sorprendido por el hondureño Kevin Mejía, quien terminó conquistando el título.

El resultado tiene además una lectura particular. Mejía conoce bien el sistema de preparación cubano y se ha preparado en más de cinco ocasiones en la Isla, especialmente en Sancti Spíritus, de donde es natural el entrenador principal del equipo hondureño Humberto Torres.
El único peso en el que Cuba quedó distante de las medallas fue el de 77 kg. Allí Joenni Gómez perdió en su primera presentación ante el guatemalteco David Choc, quien posteriormente figuró entre los medallistas de bronce de la división.
En San Salvador-2023 los grequistas cubanos conquistaron las seis coronas posibles. En Santo Domingo fueron cuatro. El estilo mantuvo el liderazgo, pero ya no la perfección.
Las muchachas sostuvieron el pulso ante Venezuela

La lucha femenina aportó la mayor cifra de títulos para Cuba entre los tres estilos: cuatro oros y un bronce.
La disputa tuvo un rival claramente identificado: Venezuela. Las sudamericanas consiguieron medallas en las seis divisiones, con balance de 2-2-2, y protagonizaron varios de los duelos directos más importantes con las cubanas.
Dos de esos enfrentamientos terminaron con victorias antillanas en finales de alto valor competitivo. Milaimy Marín derrotó a María Acosta para conquistar el título de los 76 kg, mientras Laura Harin se impuso a Alexa Álvarez en los 53.
Las otras campeonas cubanas fueron Greili Bencosme, en los 50 kg, y Yaynelis Sanz, en los 57. María Santana, por su parte, terminó con la medalla de bronce en los 62 kilogramos.
La única cubana que no alcanzó el podio fue Dailianis Canales, eliminada en su primer combate por la colombiana Nicoll Parrado.
En San Salvador-2023, las cubanas habían firmado una actuación cercana a la perfección, con cinco oros y un bronce. Esta vez cedieron una corona más, aunque mantuvieron una presencia dominante y lograron imponerse en enfrentamientos directos que podían definir la supremacía regional.
Libre: dos coronas y una distribución más equilibrada
En la lucha libre, Cuba ocupó igualmente el primer lugar por países con dos títulos y tres medallas de bronce.
Los campeones fueron Geannis Garzón, en los 74 kg, y Arturo Silot, en los 97 y los terceros lugares de Carlos Méndez, en 65; Lázaro Hernández, en 86; y Yosenki Castañeda, en 125.
El único representante cubano que no consiguió subir al podio fue Vladimir Vila, quinto en la división de 57 kilogramos.
A diferencia de la actuación femenina, donde Cuba y Venezuela concentraron buena parte de los principales enfrentamientos, la lucha libre mostró una distribución más amplia de los títulos entre varias naciones: México, Puerto Rico, República Dominicana, Cuba y Venezuela.
Si se compara con lo sucedido San Salvador-2023 hubo un retroceso. En aquella ocasión los libristas dominaron con cuatro oros y dos bronces; en Santo Domingo, la cosecha se redujo a dos títulos y tres terceros lugares.
Del dominio perfecto a una supremacía más disputada
La actuación de Santo Domingo-2026 debe analizarse dentro de una historia reciente que confirma a la lucha como uno de los deportes más confiables de Cuba en el escenario centroamericano y caribeño.
En las últimas siete ediciones en las que participó la delegación cubana, los resultados han sido los siguientes:
Juegos O- P- B
Ponce-1993 20 0 0
Maracaibo-1998 16 0 0
Cartagena-2006 12 3 2 (Debutan las mujeres)
Veracruz-2014 10 3 1
Barranquilla-2018 13 3 2
San Salvador-2023 15 0 3
Santo Domingo-2026 10 0 5
La comparación permite establecer una conclusión clara: Cuba sigue dominando la lucha regional, pero la distancia respecto a sus rivales parece haberse reducido.
En 1993, la actuación fue perfecta, con 20 títulos en igual número de oportunidades. En las siguientes décadas, incluso con la incorporación de la lucha femenina al programa en la cita del 2006, Cuba mantuvo una posición dominante y llegó a conquistar 15 de los 18 títulos en San Salvador-2023.
Tres años después, en Santo Domingo, la cifra descendió a 10.
No se trata de un resultado menor. De hecho, ningún otro país se acercó a la cantidad de coronas cubanas. Pero la pérdida de cinco títulos con respecto a la edición anterior refleja que el panorama regional es hoy más competitivo.
Diez títulos y una misma certeza
El saldo cubano por estilos quedó de la siguiente manera:
Greco: 4 oros y 1 bronce.
Lucha femenina: 4 oros y 1 bronce.
Lucha libre: 2 oros y 3 bronces.
Resulta llamativo que los cubanos llegaron al podio en 15 de las 18 divisiones. Precisamente ahí se encuentra una de las claves del análisis. Cuba dominó el medallero y conservó su condición de potencia regional, a pesar de no mostrar la superioridad casi absoluta exhibida en San Salvador.
Las derrotas de Rosillo ante Mejía, la eliminación temprana de Joenni Gómez, el quinto puesto de Vladimir Vila y la ausencia de Dailianis Canales del podio son algunos de los resultados que explican esa diferencia. Del otro lado, el título de Yonat Véliz como sustituto de Luis Orta y las cuatro coronas femeninas demuestran que también existen razones para el optimismo.
La lucha cubana volvió a ser, en Santo Domingo, un deporte líder para la delegación nacional. Diez títulos continentales no dejan dudas sobre su peso dentro del movimiento deportivo de la Isla.
Medallero final de la lucha en Santo Domingo-2026:
Cuba, 10-0-5; Venezuela, 3-4-7; México, 1-5-3; República Dominicana, 1-3-4; Colombia y Puerto Rico, 1-2-4; Honduras, 1-1-1; Bahamas, 0-1-0; Guatemala y Panamá, 0-0-2.
