29 julio, 2021

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Matanzas, a la final… Innecesaria la trifulca


Las siguientes ideas cortas describen lo acontecido en el último choque de la segunda semifinal: cocodrilos a discutir el campeonato; Aruebarruena, el héroe; nefasta la trifulca acontecida.

Matanzas le ganó a Las Tunas 6×3 y avanzó a la gran final por segundo año consecutivo. Esa es la noticia positiva de la jornada dominical relacionada con la 60ma Serie Nacional de Beisbol. Mas, la nota discordante fue el eclipse del buen espectáculo ofrecido por ambos equipos, cuando algunos jugadores confundieron los términos «entrega en el terreno» y «acciones antideportivas», y ánimos desenfrenados provocaron una desagradable querella. Pues el juego fuerte y agresivo en nada se relaciona con faltar a la justa y necesaria ética deportiva.

Pero, desde el quinto encuentro, se presenciaron sañas entre varios peloteros, en el sano afán de esforzarse al máximo para contribuir al éxito de sus respectivos conjuntos. Teniendo como antecedentes los intercambios verbales del penúltimo choque y avizorando la presión del sexto duelo, las medidas previsoras ante ese posible escenario de rencilla debieron ser más oportunas y concretas. Esta vez, la responsabilidad es repartida. Directores, árbitros, capitanes, líderes, psicólogos y jugadores, pudieron trabajar mancomunadamente para evitar el mencionado lustre, que trajo como trágica consecuencia la expulsión de seis hombres que dieron mucho para sus elencos y provincias.

La pugna ocurrió en el octavo inning, luego de un deslizamiento brusco e innecesario que hizo el corredor tunero Héctor Castillo sobre la segunda base —más bien sobre el camarero matancero Aníbal Medina— en una jugada de roletazo inofensivo al campo corto. Una vez detenida la trifulca de varios minutos, quedaron expulsados del partido el lanzador Joel Suárez y el jardinero Drake, por los cocodrilos, así como los jardineros Andrés Quiala, Yuniesky Larduet y el propio Castillo, y también el serpentinero Alberto Civil, este sin participación en el desafío en cuestión.

Pero, amén de este desagradable hecho, lo cierto es que Matanzas mostró su condición de favorita para agenciarse nuevamente la corona. Los rojos se recuperaron después de par de derrotas iniciales ante los leñadores y barrieron en cuatro juegos seguidos. Todo lo decidió el torpedero Erisbel Arruebarruena, cuando en la séptima entrada del sexto y definitivo choque, le sacó la bola con dos en circulación al abridor tunero Yudier Rodríguez, para establecer el marcador final. Suárez ganó el encuentro, con ayuda de David Mena y Noelvis Entenza, mientras que Rodríguez lo perdió.

Además del batazo clave del «Grillo Arruebarruena», los vencedores también contaron con par de impulsadas de Yadir Drake — quien remolcó nueve carreras en los últimos dos juegos de la semifinal — y un jonrón de Ariel Sánchez. Por el bando de los guerreros tuneros, merecedores de toda la honra por la combatividad y el buen beisbol mostrados sobre los predios del estadio José Antonio Huelga, se destacaron a la ofensiva Larduet, Quiala y Yosvany Alarcón, con sendas empujadas.

Ahora Granma ya conoce a su rival de la final: Matanzas. Ambos elencos protagonizarán un duelo inédito en la historia de las Series Nacionales en busca del título de Cuba. Dudar que será un enfrentamiento apático sería imprudente. Los alazanes se encuentran en excelente forma este año, no en vano finalizaron segundos en la etapa regular, y eliminaron a los leones y a los vegueros en los play off. Los cocodrilos, por su parte, son los mejores del país, por sus números, resultados recientes y nómina incuestionable. Pero el terreno dirá la palabra. En pelota, cualquiera puede ganar.