Copa Lázaro García In Memoriam: El legado que une al patinaje cubano

No todas las competencias se miden por el cronómetro. Algunas dejan mucho más que marcas…

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No todas las competencias se miden por el cronómetro. Algunas dejan mucho más que marcas y medallas. La III Copa Lázaro García In Memoriam, celebrada en el patinódromo de Los Olivos, en Sancti Spíritus, confirmó que el mayor triunfo del evento continúa siendo mantener vivo el sueño de un entrenador que hizo del patinaje una familia.

Más de medio centenar de atletas procedentes de Villa Clara, Cienfuegos, Artemisa y La Habana acudieron a la convocatoria. La provincia anfitriona también presentó a sus equipos Sonrisas sobre Patines, de Cabaiguán; Gigantes sobre Ruedas, del municipio Sancti Spíritus; y Los Ángeles, de Trinidad.

Sobre la pista hubo velocidad, adelantamientos, caídas y victorias. Pero también espacio para el disfrute de quienes apenas comienzan a descubrir este deporte.

La jornada regaló algunos de los momentos más espontáneos

«Hoy competí y gané medallas y la he pasado muy bien», contó con naturalidad Brianna Gutiérrez, de apenas cinco años.

Ernesto Pino, de la categoría 9-10 años, resumió el verdadero espíritu de la competencia: «Cogí tres medallas de oro, pero en esta competencia lo importante es divertirse».

Analía Risque, de la categoría 11-12 años, encontró en el evento una manera diferente: «Estamos en las vacaciones y así tenemos otra opción para divertirnos, probar nuestras capacidades y competir».

Mucho más que una competencia

La Copa nació en 2024 como homenaje permanente a Lázaro García, el Pirri, uno de los principales impulsores del patinaje de velocidad en Cuba.

«Organizar esta tercera edición volvió a exigir creatividad y esfuerzo. Las limitaciones materiales obligaron a multiplicar iniciativas, pero también confirmaron una de las mayores fortalezas del patinaje espirituano: el compromiso de las familias».

Así lo reconoce Elsa María Quintero, organizadora principal del evento y una de las discípulas del Pirri.

Organizar un evento en la situación que vive el país ha sido muy difícil, pero con la ayuda de los padres hizo que todo haya sido un éxito.

Para Tony García, una de las grandes figuras históricas del patinaje cubano, el verdadero valor del certamen trasciende cualquier resultado. «Lo más importante es que estos niños se ven, compiten, disfrutan el evento y además se enfrentan a una pista como esta de 200 metros».

Una valoración que comparte Yoelvis Pereira, entrenador del municipio Trinidad.

«Hoy se está mostrando aquí el trabajo en la base, lo que se hace en los municipios por parte de los profesores y la familia».

Una Copa que también es memoria

Lázaro Ernesto García Gómez, conocido como El Pirri, impulsó el desarrollo del patinaje espirituano durante más de dos décadas. Su repentina muerte, en 2021, a los 52 años, interrumpió una vida dedicada por completo a este deporte, aunque no la obra que dejó sembrada.

«El Pirri se entregó de cuerpo y alma y, aunque parezca una frase recurrente, describe exactamente todo lo que hizo por nuestro deporte», afirma Tony García.

Entre quienes crecieron bajo sus enseñanzas está Regla Montelier, ganadora de siete medallas de oro en el más reciente Campeonato Nacional.

«Gracias al Pirri seguí con el sueño de llegar al equipo nacional y hoy estoy aquí. El año pasado fui campeona juvenil; ese era uno de los propósitos que él quería para mí. Gracias a él lo logré y nunca me rendí».

La comisionada provincial, Maideline Rodríguez, destacó el alcance de la competencia: «El saldo es positivo, con la participación de más de 60 atletas en todas las categorías, desde la categoría peque hasta los mayores de 16 años».

Tony García insiste en que el verdadero impacto del evento se medirá con el paso del tiempo.

«El desarrollo del patinaje en los municipios contribuye después a las provincias y a la nación. Quien resta importancia a este evento está restando importancia a futuras medallas centroamericanas y panamericanas».

Las verdaderas victorias

Cuando terminaron las competencias quedó claro que la III Copa Lázaro García In Memoriam había dejado mucho más que resultados deportivos.

Quedó la imagen de una atleta lesionada que decidió respaldar a sus compañeros; una caldoza que reunió alrededor de la misma mesa a atletas, entrenadores y familias; y el llanto de una pequeña que descubrió que una arrancada fallida también forma parte del aprendizaje.

También quedó la certeza de que el entrenador que durante tantos años convirtió el patinaje en un proyecto de vida habría disfrutado cada instante de aquella jornada.

Elsa María Quintero no tiene dudas: «Creo que estaría contento al ver que nuestro deporte sigue creciendo cada día».

Y Regla Montelier resumió el sentimiento de toda una generación con una frase que pareció convertirse en el cierre perfecto del homenaje.

«Aunque él no esté, siempre su presencia nos acompañará».

Porque hay entrenadores que enseñan a ganar carreras. Y hay otros que consiguen algo mucho más difícil: hacer que cada nueva generación encuentre sobre unos patines el mismo sueño que ellos sembraron. Ese, quizás, sea el triunfo más grande del Pirri.


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