Taekwondo cubano: eficacia total en la clasificación, reto mayor en los Juegos

El taekwondo cubano superó el primer filtro rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe…

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El taekwondo cubano superó el primer filtro rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de 2026. Y no fue un trámite. Fue un ejercicio de precisión en un sistema donde solo avanzaban los mejores: seis por división en el combate individual, seis países en Poomsae y apenas tres equipos en el Kyorugui mixto.

En el clasificatorio, celebrado en Santo Domingo, Cuba aseguró plazas en Kyorugi con todas las figuras que asistieron: Marlyn Pérez (?53 kg), Tamara Robles (?57 kg), Anaisel León (?67 kg), Arletis Acosta (?73 kg), Elianet Crespo (+73 kg), Brayan Cantero (?68 kg), Kelvin Calderón (?80 kg) y Yoikel Goicochea (+87 kg).

Ocho atletas… ocho clasificaciones. Sin fisuras.

Pero el resultado no se quedó ahí. En el Team Kyorugi Mixto, una de las modalidades más exigentes por su formato —dos hombres y dos mujeres que no pueden competir en individual—, la representación antillana formada por María Fernanda Sosa, Haila de la Caridad Ribalta, Yunier Noa y Kevin González cumplió el objetivo al ubicarse entre los tres mejores equipos, junto a México y Colombia.

En Poomsae, el binomio de Tania Delgado y Dary Valenciano también respondió, al incluir a Cuba entre los seis países clasificados, en un listado que completaron México, Guatemala, El Salvador, Puerto Rico y Costa Rica.

Ahora bien, más allá del rendimiento cubano, el clasificatorio dejó un mapa competitivo muy claro.

México, líder histórico desde la inclusión del taekwondo en los Juegos en 1990 (53-29-33), volvió a imponer su profundidad: aseguró equipo completo, con las 16 plazas en combate individual, además de clasificar en Poomsae y en el Kyorugui mixto.

Muy cerca aparece Colombia, con una actuación también robusta: 15 clasificados en combate individual y presencia en el equipo mixto. Ese desempeño la hace aspirantes a sostener el liderazgo competitivo (3-6-1) mostrado en San Salvador 2023.  

Detrás, el panorama se abre. Venezuela (10) y Puerto Rico (9) aseguraron atletas en Kyorugi, mientras que Costa Rica (8) estará en condiciones de pelear el tercer puesto del medallero en la pasada cita (3-1-2), para lo cuál también contará la opción del Poomsae. A ellos se suman Nicaragua, Haití, Panamá, Honduras, Guatemala y El Salvador, confirmando que el área ya no es territorio exclusivo de unos pocos.

En términos globales, el clasificatorio repartió 96 plazas en combate individual, además de los cupos en Poomsae y el equipo mixto, configurando un escenario amplio en números, pero cada vez más cerrado en nivel.

Y ahí es donde se posiciona Cuba. No fue el país con mayor volumen de clasificados. Pero sí uno de los más efectivos: clasificó el 100 por ciento de sus atletas y aseguró presencia en todas las modalidades convocadas.

Ese dato no es menor. Marca una diferencia estratégica, porque mientras México domina desde la historia y la amplitud y Colombia desde la profundidad en el combate, Cuba se sostiene desde la eficiencia.

El diagnóstico, entonces, es claro: Cuba llegará al torneo de taekwondo de Santo Domingo-2026 aupada en el segundo lugar del medallero histórico (26-17-20) y con una base competitiva sólida, pero en un entorno donde sus principales rivales tendrán más variantes, más nombres y más margen de maniobra.

El diagnóstico, entonces, es claro: Cuba llegará al torneo de taekwondo de Santo Domingo 2026 respaldada por su tradición —segundo lugar histórico del medallero (26-17-20)— y con una base competitiva sólida, pero en un entorno donde sus principales rivales tendrán más variantes, más nombres y mayor margen de maniobra.

Y en el taekwondo moderno, donde el margen es mínimo, la diferencia no la hace quién clasifica, sino quién logra imponerse cuando todos ya están dentro.


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