27 julio, 2021

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Alfredo Despaigne de los Leñadores de Las Tunas, de Cuba, durante el choque contra Cardenales de Lara, de Venezuela, en partido del grupo A de la edición 61 de Serie del Caribe de Béisbol, en el estadio Rob Carew, en Ciudad de Panamá, Panamá, el 9 de febrero de 2019. Foto Roberto Morejón Rodríguez / Periódico JIT

Otra vez… sin saborear la gloria

 

Alfredo Despaigne, principal soporte ofensivo de los Leñadores de Las Tunas / Foto: Roberto Morejón

La edición 61 de la Serie del Caribe ratificó ese viejo refrán beisbolero: la pelota es redonda pero viene en caja cuadrada. El favorito equipo cubano volvió a quedarse con el deseo de saborear el cetro, en tanto el debutante elenco panameño llenó de gloria a su afición al agenciarse la corona, destrozando cualquier pronóstico previo al certamen. Con dos victorias y tres derrotas, los Leñadores de Las Tunas regresan a casa con un resultado adverso.

Producir carreras a la hora cero fue nuevamente la mayor deficiencia de los peloteros cubanos, quienes no están acostumbrados, en su mayoría, a lidiar con un picheo organizado, inteligente y casi todo el tiempo superior a las 90 millas. El conjunto marcó menos de dos carreras limpias por cada nueve entradas y, en la pelota, no se gana sin batear.

Aspectos positivos de nuestra selección en Ciudad de Panamá, fueron el picheo y la defensa. Las palmas para nuestros lanzadores, quienes se comportaron a la altura de las expectativas y para el desempeño colectivo sobre el terreno, que alcanzó la mejor defensa entre los equipos participantes en el torneo. Sin embargo, Cuba tuvo que conformarse con el segundo lugar, luego de caer en la discusión del título ante el mejor conjunto de la Serie del Caribe, el también debutante y sorprendente Toros de Herrera.

Lázaro Blanco, mejor lanzador cubano, integrante del equipo Todos Estrellas.

59 años después de su última participación, los panameños le regalaron a su país el segundo cetro histórico en estas lides, a casi siete décadas del primero, obtenido en la segunda edición del certamen, en 1950, con la novena Carta Blanca Yankee. Con el triunfo de los locales se rompió una de las estadísticas de la Serie del Caribe. Equipos cubanos de los años 50 y 60, habían ganado las tres citas previas organizadas en Panamá. En esta época alcanzaron títulos Leones del Habana, en 1952, y Elefantes del Cienfuegos, en 1956 y 1960.


Si bien se superó la actuación de la justa precedente en Jalisco, 2018, en cuanto a posiciones, porque Cuba no llegó a la final, otra vez quedó demostrado que los mejores peloteros cubanos no rinden en estas lides. Solo Alfredo Despaigne y Lázaro Blanco, lograron incluirse en el elenco «todos estrellas» de la Serie.

Nuevamente queda sobre la mesa la posibilidad de asistir al certamen con el equipo ganador de la Serie Nacional, reforzado con figuras nobeles, con el objetivo de desarrollar la pelota cubana y no solo el de ganar el torneo. Con esa estrategia se estaría estimulando cada año a todos los campeones de Cuba y, al mismo tiempo, se le otorgaría la posibilidad de competir en la arena internacional a las futuras estrellas de nuestro beisbol.