Abierto de Australia, la fiesta del tenis en el Melbourne Park

Por: Guillermo Benítez

Los mejores jugadores del mundo en la actualidad, el español, Carlos Alcaraz,…

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Por: Guillermo Benítez

Los mejores jugadores del mundo en la actualidad, el español, Carlos Alcaraz, número uno del ranking, y el italiano Jannik Sinner, segundo de la prestigiosa lista, encabezan la parte alta y la baja del cuadro principal de primer Gran Slam del Tenis en el año, el Torneo Abierto de Australia que romperá sus acciones competitivas el 18 del presente mes en Melbourne.

Alcaraz, quien no ha podido pasar de los cuartos de finales en las dos últimas ediciones, debutará frente al australiano Adam Walton al que derrotó convincentemente en la única oportunidad en la que se enfrentaron durante el torneo de Qeen’s, el pasado año.

El español tuvo un favorable sorteo que le permitirá ir de menos a más y su camino se torna más difícil en los cuartos de finales donde podría medirse con el australiano Alex de Miñaur, mientras que en semifinales deberá luchar ante el alemán Alexander Zverev, tercero en el ranking o el canadiense Félix Auger-Aliassime, septimo de la lista.

El otro gran favorito y campeón defensor, Jannik Sinner, quien busca su tercera corona, debutará frente al francés Hugo Gaston y con un trayecto algo más exigente que Alcaraz,  también los cuartos de finales le pone ante sí una mayor dificultad, al tener que jugar posiblemente ante el estadounidense Ben Shelton octavo mejor jugador del planeta y de vencerlo tendría red por medio al serbio Novac Djokovik, número cuatro del mundo y diez veces monarca en el Abierto de Australia, o a su coterráneo y número cinco, Lorenzo Mussetti con posibilidades también para el estadounidense Taylor Fritz, ocupante de la novena casilla de los mejores del orbe.

Con el arranque este primer Grand Slam del año, la mayorá de la afición espera que el avance de los favoritos pueda proporcionar una final entre Alcaraz y Sinner. En particular, el español va en busca del triunfo, en el único Grand Slam del que no ha podido llevarse el trofeo a su vitrina.


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