Leñadores regresan a la final de la Liga Élite

Las Tunas jugará la final de la Liga Élite por segunda vez seguida. En la…

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Las Tunas jugará la final de la Liga Élite por segunda vez seguida. En la edición actual los Leñadores remontaron un marcador adverso para derrotar 7×5 a Holguín en el sexto juego de la semifinal y disputar su séptima final en el béisbol cubano.

La dinastía tunera continúa escribiendo páginas doradas en el béisbol cubano. Los Leñadores derrotaron este domingo 7×5 a Holguín en el sexto partido de la semifinal y aseguraron su clasificación a la gran final de la IV Liga Élite.

El triunfo tuvo el sello que ha distinguido a este conjunto durante los últimos años: resiliencia, poder ofensivo y capacidad para responder en los momentos decisivos.

Después de estar debajo en el marcador 5×2, los dirigidos por Abeicy Pantoja protagonizaron la remontada definitiva en la conclusión del sexto inning, cuando fabricaron un racimo de cinco carreras que cambió el rumbo del encuentro y dejó sin respuesta a los Cachorros.

Dominio desde el primer juego

La serie comenzó con un claro dominio de los Leñadores en el estadio Julio Antonio Mella. Allí no dieron margen a las dudas al imponerse por la vía del nocao con marcadores de 24×12 y 14×0, exhibiendo una ofensiva demoledora.

Sin embargo, el traslado al estadio Mayor General Calixto García cambió momentáneamente el panorama. Obligado a reaccionar ante su público, Holguín respondió con victorias de 11×4 y 13×5 para igualar el enfrentamiento y devolverle dramatismo a la semifinal.

Pero cuando parecía que los Cachorros habían encontrado el camino, Las Tunas volvió a imponer su jerarquía. En el quinto desafío rescató un importante triunfo como visitante, 14×7, para recuperar la ventaja y regresar al Julio Antonio Mella con la posibilidad de decidir la serie frente a su afición. La oportunidad no fue desaprovechada.

El relevo inclinó la balanza

Si la ofensiva de los Leñadores marcó el ritmo de la serie, el pitcheo de relevo terminó por inclinar definitivamente la balanza. Los apagafuegos tuneros conquistaron tres victorias sin derrotas, mientras el bullpen holguinero cargó con tres de los cuatro reveses del enfrentamiento.

Ninguno de los dos cuerpos de relevistas exhibió números sobresalientes, pero las diferencias fueron contundentes. Los serpentineros de Las Tunas trabajaron para una efectividad de 6.47, con WHIP de 1.53 y promedio ofensivo rival de .287. Del otro lado, los Cachorros sufrieron cada salida desde el bullpen: efectividad de 14.00, WHIP de 2.67 y los bateadores tuneros les conectaron para un elevadísimo .429.

El castigo también quedó reflejado en el poder permitido. Al relevo holguinero le dispararon 20 extrabases, incluidos 11 cuadrangulares, mientras que los tuneros aceptaron apenas diez batazos de más de una base, de ellos solo tres vuelacercas. Esa diferencia terminó siendo determinante en una serie donde Las Tunas supo rematar los partidos y Holguín no encontró respuestas una vez que sus abridores abandonaron el montículo.

El sello de un equipo campeón

El sexto encuentro volvió a demostrar por qué este grupo se ha convertido en el referente del béisbol cubano de la última década.

Holguín golpeó primero y llegó a dominar el marcador 5×2, pero los Leñadores nunca perdieron la compostura. La reacción ofensiva del sexto episodio, en la que anotaron cinco veces, confirmó una vez más la profundidad de un lineup acostumbrado a responder bajo presión.

La clasificación también ratifica una tendencia que se ha consolidado desde 2017. Con este boleto, Las Tunas disputará su séptima final en el béisbol cubano.

Desde entonces conquistó los títulos de las Series Nacionales 58, 62 y 63, además de finalizar como subcampeón en las ediciones 57 y 64. A esos resultados se suma el segundo lugar alcanzado en la pasada Liga Élite, certamen al que ahora regresa con la posibilidad de conquistar la corona.

Más que una buena generación de peloteros, los Leñadores han construido una cultura competitiva basada en la estabilidad, la experiencia y la capacidad de crecerse en las postemporadas.

Holguín vendió cara la derrota

Los Cachorros merecen reconocimiento por la capacidad de reacción mostrada en el Calixto García, donde lograron igualar momentáneamente la serie después de sufrir dos contundentes derrotas en el inicio.

Sin embargo, a lo largo del enfrentamiento terminaron superados por un rival más profundo y completo, algo que también había quedado reflejado durante la etapa clasificatoria, cuando Las Tunas dominó el duelo particular (6-2).

Los holguineros pelearon hasta el final, pero no pudieron romper el dominio que los Leñadores ejercieron sobre ellos durante toda la temporada.

Esperando rival

Con el triunfo, Las Tunas se convirtió en el primer finalista de la IV Liga Élite y ahora espera por el ganador de la otra semifinal entre Industriales y Mayabeque, serie que favorece a los Leones tres victorias por una.

Sea cual sea el rival, los Leñadores llegarán respaldados por la experiencia de una generación que ha hecho de las finales su hábitat natural.

La remontada del sexto juego, el poder ofensivo exhibido durante toda la semifinal y un bullpen que respondió mejor en los momentos de mayor tensión terminaron marcando la diferencia. Las Tunas no clasificó a la final por un hecho aislado: avanzó porque fue superior en las áreas que deciden las postemporadas y volvió a demostrar por qué, desde 2017, es uno de los equipos más estables del béisbol cubano.


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