El nombre de Katherine Hernández quedó inscrito en la historia de la gimnasia rítmica de Sancti Spíritus después de Santo Domingo-2026. Allí conquistó dos medallas de bronce y convirtió en realidad un sueño que durante años estuvo cerca de concretarse para otras atletas de la provincia.
La espirituana y sus compañeras del Conjunto fueron terceras en Cinco Pelotas, con 19.45 puntos, y en 3 Aros y 2 Mazas, donde recibieron 19.35. En ambas pruebas México se llevó el oro y Colombia la plata.
«Fuimos muy seguras, muy contentas. Y no teníamos presión ninguna. Estábamos relajadas y confiadas de que nosotros podíamos hacerlo», recuerda al hablar de una competencia que terminó premiando la seguridad del conjunto cubano.
Además, Katherine terminó cuarta en el Concurso Completo por Conjuntos, muy cerca de otra presencia en el podio.
«Me dolió mucho porque creo que los jueces fueron injustos con nosotras. Por milésimas perdimos la que pudo ser nuestra primera medalla; por suerte nos repusimos para seguir en competencia y ganar los dos bronces».
La preparación de la jovencita de 17 años y del resto de las representantes cubanas de la gimnasia rítmica en Santo Domingo-2026 estuvo marcada por limitaciones y escaso roce internacional, que se redujo al torneo clasificatorio en Paraguay, en 2025, y a una base de entrenamiento en Rusia, en marzo de este año.
«Nosotros no tuvimos muchas oportunidades de salir al exterior a entrenar. Pero tuvimos la experiencia en Rusia y nos ayudó mucho. Nos ayudó a ver atletas de altísimo nivel, y eso nos mentalizó de las capacidades nuestras», explica.
La satisfacción por el resultado de Katherine es todavía mayor porque antes otras coterráneas habían quedado a las puertas de un acontecimiento histórico.
En los Juegos de Barranquilla-2018, Yeilin Castañeda estuvo a punto de convertirse en la primera atleta de la provincia en competir en unos Juegos múltiples. Había sido incluida en el conjunto cubano, pero un esguince de tobillo sufrido en los días previos le impidió participar.
Cinco años después, en San Salvador-2023, llegó finalmente el estreno de la gimnasia rítmica espirituana en estas lides. Keila Miranda compitió en el programa individual, mientras Gabriela Garit integró el conjunto cubano.
Por ello, Santo Domingo representó el siguiente paso: esta vez no solo hubo participación, sino también podio.
Y allí estaba Katherine, una niña que había comenzado a construir su historia mucho antes de vestir el uniforme de Cuba.
Yo como toda niña empecé en la Sala Yara. Era muy chiquita; ahí fue donde aprendí a hacer gimnasia, cuenta.
Tenía apenas ocho años cuando inició la práctica de la disciplina. En su primera competencia pioneril ya consiguió medallas en el conjunto dúo en esa edad, y en individual en cuerda y manos libres.
«Desde chiquitita siempre me gustó la gimnasia. Yo empecé porque una primita la practicaba y me embullé. Es un deporte con mucha disciplina en todo. Desde la mente hasta el cuerpo, todo. Y es muy bonita, muy delicada, muy femenina».
Su desempeño en Sancti Spíritus le abrió las puertas de la Escuela Nacional y confirmó el talento que había mostrado desde las categorías inferiores.
«Yo me desempeñé bien aquí en la EIDE. Tuve muy buenos resultados. Fui a la Escuela Nacional con 17 medallas. Hasta el día de hoy me llevo súper bien con todas mis entrenadoras de la provincia. Mantengo contacto con ellas. Incluso a veces me escriben y me dicen: Vamos, que tú puedes.
Entre quienes estuvieron directamente vinculadas a ese proceso aparece Marianela Abreu, responsable de su preparación.
Ella fue la que trabajó directamente con Caty, se encargó de su preparación para las competencias de la categoría pioneril y escolar, hasta que pasó a la escuela nacional, explica Ilsa María Jiménez, jefa de cátedra de Gimnasia Rítmica en la EIDE Lino Salabarría.
La sexagenaria entrenadora, jubilada al cumplir 60 años y posteriormente reincorporada, siguió y disfrutó desde casa las rutinas del conjunto cubano en Santo Domingo.
«Me emocioné bastante. Es muy lindo ver a una niña de nosotros compitiendo a ese nivel y con ese nivel de exigencia que tenían esas atletas y esas niñas, y que cumplieran muy bien sus objetivos planteados a pesar de las dificultades presentadas en su preparación».
Eso nos da como un paso a seguir luchando. Nos comprometemos a seguir levantando el nombre de nuestro deporte a nivel nacional, a nivel internacional, continuar con nuestras pequeñas, guiándolas por el buen ca?mino y por el desarrollo de nuestro deporte hasta alcanzar logros como estos», precisa Ilsa, quien labora en el alto rendimiento desde 1986.
La gimnasia rítmica de Sancti Spíritus tiene argumentos para sostener esa esperanza. En las últimas diez ediciones de los Juegos Escolares, la provincia ocupó el primer lugar en 2018 y 2019, y terminó como sublíder en 2013, 2015, 2016 y 2017.
De esa cantera surgieron las atletas que abrieron el camino hacia las lides internacionales y, finalmente, Katherine convirtió esa presencia en un resultado histórico junto a Adrianet Dalmau, Andrea Fuentes, Elizabeth González y Alys Pacheco.
Nosotras seguimos como grupo y tenemos pensado ver si podemos ir a los Panamericanos ahora y hacer otro buen resultado.
A los 17 años, Katherine ya tiene dos medallas centroamericanas y la satisfacción de haber convertido en podio una historia que durante años buscó su momento.
Sus preseas hablan de una atleta, pero también de una escuela, de varias generaciones de entrenadoras y de una disciplina que durante años ha encontrado en Sancti Spíritus una de sus principales canteras en Cuba.
