Llevar el apellido Cepeda en Cuba no es asunto menor. Hijo de una de las mayores leyendas de la pelota nacional y nieto del reconocido formador Pablo Cepeda, Frederich Cepeda Echemendía ha crecido rodeado de béisbol, disciplina y exigencia. Sin embargo, lejos de acomodarse bajo la sombra familiar, el joven espirituano ha comenzado a demostrar que posee las herramientas necesarias para escribir su propia historia.
Los resultados respaldan esa afirmación. En 2023 se proclamó campeón nacional con Sancti Spíritus en la categoría sub-15 y un año después conquistó la medalla de plata en su estreno en la categoría juvenil.
En el Campeonato Nacional Sub-18 de 2025 se convirtió en una de las piezas fundamentales para que los Gallitos repitieran por segunda vez seguida la opción de discutir el título. Para ello su aporte fue decisivo.
En la etapa final del torneo bateó de 13-4, con tres triples y seis carreras impulsadas, varias de ellas en momentos de máxima tensión. Además, encontró doce corredores en posición anotadora y llevó a cinco de ellos hasta el plato, una muestra de su capacidad para responder cuando más lo necesita el equipo.
Todavía permanecen frescos en la memoria de los aficionados sus batazos oportunos frente a Matanzas y, especialmente, aquel triple contra Camagüey que cambió el rumbo del partido y aseguró la presencia de Sancti Spíritus en el juego por la corona. Fueron conexiones que revelaron talento, sangre fría y un notable temple competitivo.
Ese rendimiento lo llevó a integrar el equipo Cuba que participó en la Copa Mundial Sub-18 de Japón. Allí tuvo que adaptarse a jugar en el jardín central, una posición diferente a la que ocupa habitualmente en el bosque izquierdo, demostrando versatilidad y disposición para asumir nuevos retos.
Posteriormente llegó el salto a la Serie Nacional con los Gallos, un escenario en el que tampoco le pesó la responsabilidad. En su primera experiencia al más alto nivel compiló .306, con cuatro dobles, un cuadrangular y remolcó once carreras. Más significativo aún resultó su rendimiento con corredores en circulación, al batear para .400 en esas situaciones.
«Seguir esforzándome cada día y trabajar duro para llegar al objetivo que me propongo: ser un gran pelotero», asegura el joven jardinero cuando habla de sus metas y después de encandilar a la afición en los meses anteriores.
Las palabras reflejan una mentalidad enfocada en el trabajo y la superación constante, una filosofía que también reconoce su padre.
«Somos diferentes, tanto en la vida como en el terreno. Él va a hacer su carrera y ojalá sea superior a la de muchos que han jugado en series nacionales, incluyendo la mía», afirma el estelar Frederich Cepeda Cruz.
Aún con mucho camino por recorrer, Frederich Cepeda Echemendía parece reunir las condiciones que busca hoy el béisbol cubano en un jugador joven: talento, capacidad ofensiva, disciplina táctica, experiencia internacional y mentalidad competitiva.
Por eso, cuando se piensa en la conformación del equipo Cuba para el Campeonato Panamericano Sub-18 de octubre, su nombre aparece entre los candidatos más sólidos.
El legado pesa, sí, pero cada actuación sobre el terreno confirma que Cepeda Jr. no pretende vivir de la historia familiar. Su objetivo es construir la propia. Y los resultados indican que va por el camino correcto.
